"ÁNGEL-A", Francia, 2005.
Película escrita y dirigida por Luc Besson
Andre es un hombre pequeño y derrotado, estafador de poca monta y jugador desafortunado, como todos. Ha contraído deudas con mafiosos de París que van a matarlo para cobrarse, sin que yo pueda entender el sentido económico de esta maniobra; aunque el Fondo Monetario Internacional hace lo mismo con las naciones pobres y es aplaudido por la intelectualidad liberal, así que debe tener algún sentido.
Desesperado, Andre decide suicidarse; la escena puede recordarte "¡Qué bello es vivir!", de Capra. Entonces aparece Ángela, rubia, de piernas larguísimas y falda cortísima, hermosa y con cierto aire decadente, para poner su vida en manos del desconcertado protagonista que ni siquiera puede hacerse cargo de la suya.
La película es en blanco y negro, con un París magnifico como escenario, una ciudad monumental ante la cual uno no puede dejar de preguntarse si el mundo urbano es algo hecho a la escala del alma humana.
Sin demasiada violencia puede inscribirse la obra en el género llamado "Realismo Mágico": la irrupción de un elemento fantástico en una trama realista y los conflictos que la convivencia de ambos plantea; mitigado en este caso por el tono de comedia. El origen del genero se le imputa universalmente a Latinoamérica , olvidando antecedentes tan obvios como el "Manuscrito hallado en una botella" de Poe, o "
En Europa retoña una primavera fascista: España tiene campos de detención extra continental para los africanos que llegan en botes a sus costas, Italia debate leyes para registrar la ubicación de los gitanos y Francia aprueba leyes que le permiten detener 2 años a un extranjero sin formularle cargos y sin representación legal; quiero decir que si sos culpable de un delito menor te pueden dar un año de cárcel, si sos inocente, pero extranjero, te dan dos. Que en este clima xenófobo, Besson haya elegido una pareja interracial como protagonista puede leerse como una rebeldía, un alegato o una denuncia; pero de cualquier modo es un gesto valiente.
En clave de meditación sobre la naturaleza humana, Besson parece proponer el amor como respuesta a la condición alienada del ser humano. Andre no ha sido amado nunca, por eso no puede amar a nadie ni respetarse como persona, no puede ser del todo humano y solo se siente cómodo en presencia de otros que como el carecen de alma y se devoran unos a otros. Ángela no puede salvarlo, pero puede guiarlo en el itinerario a la salvación; aunque ella misma no puede penetrar en ese ámbito, reservado solo a la naturaleza humana. Los dioses no pueden ser felices porque son inmortales. Tal vez alguien recuerde, en ciertos pasajes, la maravillosa "Milagro en Milan" de Vittorio de Sica.
Leída como metáfora de la historia de
Las mujeres creadas por Besson, meresen un párrafo aparte. Siempre fuertes y seguras, capaces de arrear a golpes a los hombres y que no se privan de hacerlo. Mujeres maternales que cuidan a los hombres que creen estar cuidándolas a ellas. Listo rápidamente a Nikita, Leloo de “El Cuarto Elemento”, Juana De Arco y ahora Ángela. Todas son heroínas, en el sentido menos metafórico de termino y en un mundo sin héroes ..........................................................................................................................................................